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viernes, 27 de marzo de 2009

LA ARTESANÍA EN CÓRDOBA EN LA BAJA EDAD MEDIA


[Laura Ramírez Salamanca]

martes, 11 de noviembre de 2008

ANDALUCIA, TIERRA DE CONQUISTA PARA CASTILLA

A título de recapitulación, y dado el actual estado de la investigación histórica sobre esta problemática, podríamos concluir:
1. Que Andalucía occidental fue, para Castilla, el primer territorio clonial conseguido en fase de madurez expansiva. La ocupación de tales tierras, su distribución, etc; responde a tal concepción. El predominio de una nobleza activa y de unas órdenes militares se justificaban por el carácter fronterizo del territorio conquistado.
2.Las órdenes se terminan por alargar siendo la raya de Portugal; al sur de la provincia de Huelva se asienta, en Niebla, uno de los focos más importantes de la nobleza conquistadora de Andalucía. El otro foco de dicha nobleza se sitúa en la otra frontera, en la del reino de Granada.
3.La nobleza conquistadora, por el papel activo que representa, se vincula a las más importantes villas de la región: Niebla, Marchena, Osuna, Estepa, Morón, Montilla, Lucena, etc.
4.En una primera etapa de expansión señorial, los señorios asentados en los extremos -Niebla y Sierra Sur- presionan y terminan por ocupar lo que actualmente corresponde a la prvincia de Cádiz: Niebla se extiende hasta Medina Sidonia; aparece la casa de Arcos y la familia de los Rivera y Ponce de León penetran también de manera profunda.
5.A mediados del XV, dos procesos son coincidentes: uno, la formación de mayorazgos por caballeros y nobleza secundaria ligada a Sevilla capital y a actividades mercantiles; en ese período la nobleza conquistadora se asienta en la zona de la campiña sevillana.
6.Por compra pueden adquirirse jurisdicciones y territorios: la zona de la vega del Guadalquivir y la del Algarafe conocen una implantación señorial sobre los lugares y villas de las órdenes. Será ésta la “segunda nobleza” que, por la práctica de vinculaciones y mayorazgos, llegará a ser también significativa desde el punto de vista de posesión de tierras.
7.Proceso de concentración de señorios y títulos a lo largo de los siglos XVI-XVII, con su jurisdicciones en tierras, tanto en los de la “nobleza de conquista” como en la “segunda nobleza”: función de los Alcalá-Ribera-Medinaceli, de la Casa de Osuna y la Casa de Arcos,preeminencia de los Medinasidonia, etc. Con ello se originan unos auténticos “estados” señoriales, de tipo regional, que en el siglo XVIII conquistasrán verdaderos estados dentro de la monarquía española.
8.El proceso de implantación señorial fue tardío y progresivo, de aquí la vigencia que tenía cuando a fines del XVIII se plantea el problema de la supresión de la feudalidad y de los regímenes señoriales.

BERNAL, A.M. La lucha por la tierra en la crisis del Antiguo Régimen. Madrid, Taurus, 1979. Págs. 55 y 56.

[Francisco Jesús Ordóñez Jiménez y Álvaro Jiménez Molina]

miércoles, 1 de octubre de 2008

CONQUISTA Y REPOBLACIÓN | Texto |

La conquista de Andalucía se había realizado mediante una intensa acción militar. Esto, en principio, favorecía a los monarcas castellanos. Los nuevos dueños del valle del Guadalquivir tenían un propósito muy firme: proceder a la castellanización lo más rápida y profunda posible del territorio. Pero un obstáculo serio se oponía a sus planes: el poblamiento musulmán en Andalucía Bética era muy denso. Allí donde la resistencia a los castellanos había sido muy dura, caso, por ejemplo, del reino de Jaén, se procedió sin más a la expulsión de la población musulmana. De esa forma se podría organizar mejor la defensa del territorio frente a sus enemigos potenciales, los nazaríes del vecino reino de Granada, último reducto del Islam en la Península. Pero incluso en las zonas en que las huestes castellanas no habían encontrado mucha oposión se obligó a los musulmanes a que abandonaran las ciudades, permitiéndoles que residieran en el campo (...)
De ahí que el sistema predominante en la repoblación de la Andalucía Bética fuese el de los repartimientos, es decir la entrega de casas y tierras, realizada por comisiones nombradas al efecto, entre quienes se decidían a instalarse en los territorios que acababan de ser incorporados a la corona de Castilla (...)
La política seguida por los reyes castellano-leoneses con respecto a la tierras andaluzas buscaba diversos objetivos. El primero de ellos era asegurar la nueva frontera meridional del reino. Por eso las zonas más peligrosas, aquellas que lindaban con el reino de Granada, fueron encomendadas preferentemente a las Órdenes Militares. Así se aseguraba su defensa y, en segundo término, se podía iniciar un proceso de colonización del territorio (...)
El otro objetivo básico que impulsaba la política repobladora de los monarcas castellanos era la potenciación de los concejos, organizados sobre la base de las antiguas ciudades de la época musulmana y respetando, por lo general, los términos que aquellas habían tenido en el pasado (...)
Con los repartimientos de Andalucía se atendía a un gran número de necesidades: ante todo había que premiar a los que habían participado en las campañas militares, pero también asegurar la puesta en explotación del territorio, así como su defensa ante los granadinos. No obstante, el propósito último que envolvía todas las acciones emprendidas en Andalucía una vez efectuada la conquista era la castellanización del territorio.

VALDEÓN, Julio: Historia de España. Barcelona, 1980, pp. 15-31