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domingo, 29 de marzo de 2009

EL ORIGEN DE LOS NOMBRES DE NUESTRAS CIUDADES.


[Ana Castillo, Rosa Ordóñez y Alberto Arjona]

jueves, 5 de marzo de 2009

Rebelión judía contra los reyes de Granada.


[Aurora López Aceituno]

domingo, 25 de enero de 2009

BREVE HISTORIA DEL EMIRATO INDEPENDIENTE

A pesar de que los musulmanes andalusíes eran fundamentalmente bereberes y árabes, con un fuerte sentido tribal en las relaciones sociales, su estructura familiar nunca se impuso en el al-Ándalus. Ninguna tribu estaba completa, ni dominaba un territorio lo suficientemente amplio en la península. Los miembros de las diferentes tribus debían apoyarse entre sí. Sin embargo, sí se tendió a formar tribus autóctonas a través de las familias con vínculos civiles. Los individuos que se establecieron en el al-Ándalus trajeron a su parentela y formaron clanes, pero no tribus, aunque la tendencia tribal nunca desapareció. En plena conquista de la península ibérica, los califas de Damasco desconfían de la observancia coránica de Muza y Tarif, sobre todo en lo que a reparto, distribución de bienes y trato a los conquistados, se refiere. En el 714 Muza es llamado a Damasco para rendir cuentas. En Damasco cae en desgracia; pero la situación de los califas omeyas no es muy estable, debido a las intrigas internas. El califato de Damasco ha crecido demasiado y empieza a haber revueltas contra él. En el 747 comienza la rebelión abásida contra Damasco. Esta rebelión triunfa en el 750, cuando muere, en la batalla de Zab, el califa omeya Marván II. Los Abasíes desatan una feroz represión contra la familia Omeya.
La tradición atribuye la llegada de Abderramán I a la península, a su huida de Damasco en busca de un territorio donde establecerse y desde el que reconquistar el poder. Las condiciones en el al-Ándalus eran más favorables que en el norte de África, ya que era un país con más presencia árabe. La posibilidad de crear una monarquía andalusí, independiente, fue anterior a la llegada de Abderramán. Ya lo habían intentado los bereberes, de la mano de al-Sumail, quién pretendió crear esa monarquía, en la figura de Yusuf (745-755); justo antes de la llegada de Abderramán. Con ellos tuvo que luchar por la supremacía en la península. En el año 755 Abderramán es el único heredero de la dinastía omeya, con lo que sería visto como un «rey» legítimo. En el 756 Abderramán I conquistó Córdoba, y se proclamó emir en la Gran mezquita. Al año siguiente entra en Toledo y somete a todo al-Ándalus. Aunque continúan rebelándose Yusuf y al-Sumail, hasta el 760.
Abderramán I organizó el Estado andalusí, aunque esto no quiere decir que crease un Estado, ni una monarquía como hoy la entendemos. Abderramán se apoyó en su clientela para dominar el territorio, el cual se divide en coras. Concede coras entre su clientela, a la manera de los señores feudales cristianos, aunque los cargos no eran vitalicios, con lo que estaban sujetos a una menor independencia. Además, la estructura jurídica musulmana venía definida por el Corán y la saría. Habrá, pues, un semifeudalismo.
El ejército que recluta es temporal y los hombres son aportados por los distintos clanes. El sistema económico es casi autárquico, y la tolerancia una postura táctica. Abderramán I encomendó los principales cargos políticos a miembros de su familia, clientes y libertos. Los gobiernos regionales de las coras tenían una notable autonomía, y se encomendaron a un valí. Los principales cargos eran los de uazir (ministro), hayib (mayordomo) y los visires.
Abderramán I hubo de hacer frente a numerosas revueltas, como la de los bereberes de norte, o las de signo abasí, como la de Niebla, en el 766. La consolidación del emirato impide la expansión de los reinos cristianos del norte. Abderramán I sólo se proclamará malik y emir. Una vez consolidado su poder creará un ejército regular y establecerá su capital en Córdoba. Aquí inicia la construcción de una gran capital, comenzando por una gran mezquita. Con el establecimiento de la capital la Administración aumentó, así como el número de funcionarios.
En el 788 muere Abderramán I, y le sucede su hijo Hisam I, que hace una serie de reformas administrativas. Se establece el fiqh malikí (doctrina jurídica de Malik ibn Anás) como norma jurídica básica. Apoyándose en el fiqh malikí Hisam I, y sus sucesores, concibieron el «reinado» como absoluto y autoritario. El emir era la fuente de todo el poder temporal por voluntad de Alá. Abderramán II estableció en Córdoba, como capital, la ceca. El comercio se controló por medio de aduanas e impuestos de paso. En el interior de las ciudades se creó el zoco donde una autoridad, el almotacén o zabazoque, fija los precios, los pesos y las medidas, además de arbitrar en los conflictos. No existe un gobierno propiamente dicho, pero Abderramán II organiza una jerarquía administrativa. Estableció dos ramas: la Cancillería Real, órgano consultivo, y la Recaudación de Impuestos. Al frente de ambas instituciones había un diván, ayudado por varios visires. Toda la Administración funcionó gracias al registro en libros, que eran controlados por el hayib. También fueron muy importantes las obras públicas que se emprendieron, principalmente en Córdoba. El comercio fue creciendo paulatinamente, tanto en el interior como en el norte de África, tanto con los reinos cristianos como con tierras más lejanas. Se mercadeaba con todo tipo de productos, pero especialmente con los de alto valor, como las sedas, los esclavos, las joyas, etc. También comienza el impulso cultural de al-Ándalus, y su reconocimiento en el mundo.
Con el paso del tiempo los emires van perdiendo control sobre su territorio, y se van haciendo fuertes en sus coras diferentes señores; algunos de ellos de origen muladí, como los Banú Qasí de Zaragoza.

Fuente.

[Ana Castillo, Rosa Ordóñez y Alberto Arjona]

jueves, 22 de enero de 2009

¿DE DÓNDE VIENE EL NOMBRE AL-ANDALUS?

El nombre "al-Ándalus" referido a la Península Ibérica, aparece documentado por primera vez en una moneda conservada en el Museo Arqueológico Nacional de España y datada en el año 716, pocos años después de la invasión musulmana de Hispania. En esa moneda aparece el término latino "Span", que correspondería a "Spania" junto con el término árabe "al-Ándalus". Teniendo en cuenta los múltiples testimonios del bilingüismo que existió en al-Andalus a lo largo de casi toda su historia entre el romance vernáculo y árabe dialectal, no es de extrañar que en ésta y en otras monedas se usaran el alfabeto latino y el árabe para escribir los términos equivalentes en cada lengua. Sin embargo, a pesar de estar claro que el topónimo al-Ándalus se usó como sinónimo de la Hispania musulmana, el origen del término no está claro, y se han formulado varias teorías al respecto.

La tesis de los vándalos
Esta histórica y discutida tesis defiende que los vándalos, pueblo germánico que ocupó la Bética romana entre el 409 y el 429 y que desde allí pasó al norte de África, dieron origen al nombre de al-Ándalus. La tesis de los vándalos ya se esgrimía en el mundo hispánico durante la Edad Media, aunque fue a partir del siglo XVI cuando empezó a ser más difundida, apareciendo en la obra de múltiples anticuarios del ámbito cultural español. El arabista holandés del siglo XIX Reinhart Dozy fue el primero en argumentarla según la filología moderna. En esta misma línea le siguieron Christian Friedrich Seybold (1859-1921) y Évariste Lévi-Provençal (1894-1956). Este supuesto se ha argumentado a lo largo de la historia de diferentes formas.
Uno de los razonamientos sostenía que el nombre de Andalucía provenía de "Vandalicia", que significaría "la tierra de los vándalos". Los puntos débiles de esta tesis son que el topónimo "Andalucía", en su forma primigenia "el Andalucía", es una castellanización documentada del árabe "al-andalusiya", adjetivo árabe relativo al sustantivo "al-Ándalus" y que no es lógico desde el punto de vista cronológico justificar el nombre de "al-Ándalus" a través del nombre "Andalucia", que es posterior. Además no hay constancia documental de que la región alguna vez se denominara "Vandalicia". Sin embargo esta ha sido una etimología muy popular y un auténtico tópico histórico muy repetido. Siguiendo esta falsa etimología, se llegó a usar el topónimo latino "Vandalia", a modo de neologismo para referirse a Andalucía en textos modernos escritos en latín, como por ejemplo el lema que aparece en el escudo de la ciudad de Carmona: "Sicvt Lvcifer lvcet in Aurora, ita in Vandalia Carmona" (Como el Lucero brilla en la Aurora, así en Andalucía brilla Carmona).
A finales del siglo XX, siguiendo la misma idea que relaciona el nombre de "al-Ándalus" con los vándalos, se ha propuesto otra hipótesis. Ésta mantiene que el término árabe "al-Ándalus" puede tener su origen en la expresión bereber o amazigh "tamort uandalos", que significaría la "tierra de los vándalos". Según esta hipótesis, los habitantes del norte de África, viendo llegar a los vándalos del otro lado del Estrecho de Gibraltar, llamaron a las tierras del otro lado "tierra de los vándalos". El razonamiento es que el genitivo en lengua bereber se construye añadiendo la partícula "u" al principio de la palabra, fenómeno que se conoce como "forma constructa". Por ello, teniendo en cuenta que el nombre latino del pueblo vándalo era "vandalus" (pronunciado "uándalus"), la expresión bereber "tamort uandalos", que significaría la "tierra de los vándalos", pudo ser confundida por los árabes con la expresión homófona bereber "tamort u-andalos" o tierra de los ándalos, lo que habría derivado en el vocablo árabe Andalus, con pérdida de la "v" (pronunciada u) por confusión con la citada "forma constructa" bereber y precedida por el artículo antepuesto "al-". El punto flaco de esta hipótesis es que sus partidarios tampoco han podido aportar ninguna fuente histórica documental ni epigráfica que demuestre que la Bética o Hispania fueran llamadas alguna vez "Vandalicia" o "tamort u-andalos".

La tesis visigoda
Heinz Halm propone que "al-Ándalus" es la arabización de la expresión goda "Landa-hlauts", sustantivo compuesto por los término "landa" (tierra) y "hlauts" (sorteo) y que significa "tierras de sorteo". Según Halm los visigodos se repartían las tierras conquistadas mediante "sorteos" con el objetivo de repoblarlas y llamaban a las tierras repartidas "Sortes Gothica". De este modo Halm mantiene que "Landa-hlauts" era el nombre godo de la antigua provincia Bética, y que de él pudo derivar el vocablo árabe "al-Andalus". Sin embargo en las fuentes históricas sólo se ha documentado la expresión latina "Gothica sors" referida al reino visigodo y no se ha hallado la expresión "Landa-hlauts" o similar en fuente histórica alguna.
La tesis visigoda ha sido revisada en 2004 por el historiador Rafael Sabio González, en un trabajo en el que se acentúa el carácter político de la raíz "land". Así, ésta vendría a aludir al concepto de nación más que a un reparto de tierras, siguiendo una extendida tradición entre las lenguas germánicas (Deutschland, England, Scotland y Switzerland son algunos ejemplos) y refiriéndose por tanto al conjunto de los territorios ocupados por los visigodos en la Península Ibérica, y no sólo a la Bética. En oposición a al-Andalus, el concepto Spania (derivado tardío de Hispania) habría sido apropiado por los bizantinos en sus intentos por recuperar la parte occidental del Imperio. Una vez los musulmanes penetraron en la Península Ibérica, substituyendo a la élite gubernamental visigoda, tomarían la expresión al-Andalus para referirse a sus dominios, ya exenta de comprensión etimológica pero manteniendo su significación política. De este modo se explicaría el que, a medida que se fuera retrotrayendo el espacio controlado por los musulmanes, también lo hiciera la extensión geográfica así denominada. Es interesante resaltar que el actual macrotopónimo al-Andalus podría ser más bien fruto de la fosilización del vocablo llevada a cabo por Castilla, ya fuese de un modo casual (ante la fijación temporal de su frontera frente a los dominios almohades) o intencionado (ante las primeras explicaciones etimológicas del término y el surgimiento de la creencia de que procede de los vándalos)

La tesis atlántica
La tesis atlántica es la que hace derivar el nombre de "al-Ándalus" del griego Atlantis o del latín Atlanticum. El primer estudioso moderno que apuntó esta posibilidad fue Juan Fernández Amador de los Ríos, basándose en las propias crónicas andalusíes. Más recientemente el filólogo Joaquín Vallvé Bermejo, en su obra La división territorial de la España musulmana, afirmó que el nombre "al-Ándalus" tiene su origen en la locución árabe "Jazirat al-Andalus", que significa la ínsula o la península del Atlántico o la Atlántida, y que aludiría a la Península Ibérica. Según este catedrático, la leyenda de la Atlántida de Platón fue transmitida al mundo árabe antes de que naciera el Islam en el siglo VII, como revela la poesía preislámica que ya hace referencia a un al-Ándalus. Actualmente es la teoría que se considera más correcta.

http://es.wikipedia.org/wiki/Al-Andalus

[Ana Castillo, Rosa Ordóñez y Alberto Arjona]

jueves, 4 de diciembre de 2008

ABDERRAMÁN I Y LOS OMEYAS. Audio novelado.



Audio.

[Aurora López Aceituno]

miércoles, 1 de octubre de 2008

Capitel de los músicos


Mármol blanco.
Altura, 43 cm.; ancho voluta, 5 cm.; diámetro inferior, 26 cm.

Época califal, fines del siglo X - inicios del siglo XI.



Procedencia

Posiblemente, una almunia de los alrededores de Córdoba.



Comentarios

Este capitel es una pieza única en el mundo, que destaca especialmente por su decoración figurativa. El hecho de que sus cuatro costados estén decorados con figuras humanas nos hace situar esta pieza en un ámbito privado, posiblemente dentro de una de las almunias o fincas de recreo que rodeaban la ciudad de Córdoba. Sin embargo, no disponemos de datos concretos sobre su procedencia.
Los cuatro músicos que decoran el capitel están representados de frente, de pie sobre los acantos que rodean el collarino. Este tipo de representación refleja el gusto por el lujo y por los pasatiempos refinados que caracterizaba la corte omeya cordobesa. Los instrumentos que portan los músicos son variantes del antiguo ''''''''''''ud", precedente del laúd.
Las cuatro figuras humanas aparecen con rotura intencionada de sus rostros. Esto se ha vinculado con las tensiones iconoclastas que se produjeron en la etapa de mayor rigor religioso, durante las invasiones norteafricanas de almorávides y, sobre todo, almohades, siglos XI y XII, respectivamente.
En la búsqueda de precedentes para esta pieza única hay que remontarse a etapas anteriores a la conquista islámica de la Península Ibérica. Algunos autores han relacionado este capitel con producciones bizantinas del siglo VII; sin embargo, una pieza de esta misma cronología, procedente también de Córdoba y conservada en este mismo museo, nos parece un precedente más lógico: el “Capitel de los Evangelistas”, también con cuatro figuras humanas en idéntica disposición.